Entrevista exclusiva a Luis Eduardo Aute, en su casa de Madrid
Aute: «Detesto la palabra cantautor»
El filipino-español acaba de sacar una lujosa antología de su obra. Habla de sus diferentes pasiones, reflexiona sobre su carrera y confiesa miedos.
El filipino-español acaba de sacar una lujosa antología de su obra. Habla de sus diferentes pasiones, reflexiona sobre su carrera y confiesa miedos.
Por Mariano del Mazo para Clarín
La primavera madrileña es hoy un baldazo de sol y la cacareada crisis financiera mundial parece ser apenas un asunto de diarios y noticieros: por aquí los españoles beben, comen, se ríen, hablan de Messi, Iniesta y Raúl y devastan las ofertas de El Corte Inglés como si nada. "Es un poco el a follar que se acaba el mundo", dice uno en un bar. En el elegante Barrio de la Salamanca (una especie de San Isidro: arbolado, aristocrático) la escena se repite. Por ahí vive Luis Eduardo Aute. Y vive bien: una laberíntica casa de varias plantas, superpoblada de objetos: pinturas, ceniceros, una colección de elefantes de la suerte, libros, discos. Desde otras habitaciones se escuchan voces. En un recoveco, bajando una escalera, a la derecha, hay un sitio que es un escritorio pero que también funciona como la pieza de la adolescencia eterna. Un corcho repleto de fotos de mujeres desnudas prendidas con alfileres delata obsesiones: Sophia Loren, varias Marilyn Monroe poco conocidas, la Bardot y otros íconos. También hay una foto de Robert Bresson, pero vestido.
Aute atiende, amable. Café y mucho cigarrillo. Tiene motivos para conversar: se cumplen 40 años de su primer disco y acaba de lanzar una edición de lujo que contiene siete CDs., dos DVDs. inéditos y un libro de 84 páginas con reproducciones de fotos y de parte de su obra plástica; además sigue sacando la serie de CDs. Auterretratos y lanzó uno de canciones nuevas titulado A día de hoy.
Tanto plan de recopilación y antología... ¿no está marcando un ego exacerbado?
Los artistas tenemos un ego importante. O de lo contrario, tenemos terror a no tener ningún ego. La edición de lujo fue una idea pura y exclusiva de la compañía discográfica; la serie de Auterretratos, que son nuevas versiones de viejos temas, la hago para recuperar los derechos de las canciones. El ordenamiento del material fue movilizador. Tengo más de 400 canciones y llegué a una conclusión que no sé si me alegra o me entristece: siempre escribo de lo mismo.
¿Hay canciones que envejecen mal?
Sí, las circunstanciales, las de coyuntura, las periodísticas.
Ediciones tan caras te deben alejar de la gente común...
Sí, es cierto. No es apta para quien no tenga una buena cantidad de euros. Y tampoco es apta para piratas.
Tener una posición holgada, ¿hace que puedas llegar perder el eje sobre a qué cantarle? A que se pierda la calle, por decirlo de alguna manera...
Yo no he sido muy callejero. La llamada canción urbana nunca me interesó demasiado. Es más: detesto la palabra cantautor, me resulta insoportable. Mis canciones intentan ser más reflexivas, más introspectivas, más existenciales, de amor, conceptuales. Son viajes al interior, no al exterior. La calle está porque vivo en una ciudad. Pero mis bares son interiores. Por eso me gusta el tango, que incorpora muchas veces genialmente los dos universos, la calle y la reflexión.
Nacido en Manila, Filipinas, el 13 de septiembre de 1943, hijo de un catalán empleado de una compañía tabaquera, la familia se afincó en Madrid en 1954. Temprano, Aute diversificó sus intereses: de adolescente incursionaría en la pintura, la música y el cine, actividades que desarrolló profesionalmente y de un modo simultáneo. De las tres pasiones, parece primerear la pintura. Muestra su taller con orgullo, el pucho en la boca, la mirada buscando aprobación. Habla de sus tres hijos y, en un zapping furioso, de Obama, Lula, los '60, el vino español, el presidente de Ecuador y los faisanes y los pavos reales del parque del barrio.
Enumera el top five de su olimpo musical, y jura que no es demagogia que destaque a dos argentinos: "En este orden: Atahualpa Yupanqui, John Lennon, Jacques Brel, Enrique Santos Discépolo y Bob Dylan". "Estoy de acuerdo con aquello que dijo Chico Buarque en cuanto a que la canción es un fenómeno del siglo 20. La canción popular está muy hecha, demasiado hecha. Pero se puede deshacer. Igual yo creo que mientras alguien cante bajo la ducha la canción va a seguir existiendo", dice Aute.
Después pregunta: "¿Almorzaste?". Apura el fin de la entrevista, invita a un buen restaurante y con el grabador apagado, empieza lo mejor de la charla. Despotrica, se suelta y confiesa delicias inconfesables. Suele ocurrir.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
El cantautor valenciano Feliu Ventura presentó el 12 de marzo en la sala Paral·lel 62 de Barcelona su nuevo disco Tot el que hem guanyat perdent (Todo lo que hemos ganado perdiendo), en un concierto dentro del Festival BarnaSants marcado por una sonoridad más rockera y electrónica de lo habitual. Acompañado por una formación en formato power trío con teclado y una escenografía minimalista, Ventura defendió las siete canciones del nuevo trabajo junto a piezas emblemáticas de su repertorio.
Los cuatro referentes de la música chilena compartirán escenario el próximo 25 de abril en el Parque Estadio Nacional en la primera edición del festival Canción Nacional. El encuentro reunirá a figuras clave de la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo en una cita concebida como acto de memoria colectiva y celebración.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
La cantautora catalana Judit Neddermann presenta Llibert, un tema dedicado a su abuelo fallecido hace dos años, en el que reflexiona sobre la vida y la muerte como un ciclo continuo. La canción, publicada en la misma fecha de su muerte, se acompaña de un videoclip rodado en espacios significativos para su memoria familiar.