54 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas 2014
Miguel Poveda abre las galas de La Unión con un largo y emotivo recital
"Perdonad, pero me he quedado afónico", dijo Miguel Poveda nada más aparecer en el escenario del antiguo mercado de La Unión para abrir las galas de la 54 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas.
"Perdonad, pero me he quedado afónico", dijo Miguel Poveda nada más aparecer en el escenario del antiguo mercado de La Unión para abrir las galas de la 54 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas.
El cantaor flamenco Miguel Poveda, durante su actuación anoche en la 54 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas.
© EFE
EFE - Sin embargo, nadie creyó la evidente broma al hilo de su casi frustrada actuación del año anterior en este escenario, debido a una bronquitis que padecía Miguel Poveda.
Muy al contrario, el maestro del cante flamenco ofreció la noche de este viernes un largo, emocionado y flamenquísimo recital que conmovió al público que había agotado las entradas semanas atrás, subrayando una vez más la ya larga historia de amor que mantiene con este pueblo desde que en 1993 ganara el máximo galardón del prestigioso festival.
Y su actuación comenzó con una declaración de intenciones eligiendo para abrirla los palos mineros, que recreó una vez más, ajustándose a la tradición y, a la vez, introduciendo en sus tonos y medios tonos chispazos muy personales con los que ya caldeó al público, que de inmediato se le entregó sin condiciones y jaleó su cante lleno de meléis más y de hondura flamenca, sin concesiones.
Más de dos horas estuvo Poveda en el escenario, cantando pero también bailando o, como dicen los aficionados, dando una "pataíta", y siempre muy bien acompañado por la guitarra de Chicuelo y las palmas de Carlos Grilo y José Manuel Soto, hubo incluso tiempo para que el segundo compartiera con él algunos cantes y para que el primero lo acompañara a la guitarra por soleá.
Poveda se sentía "en mi pueblo", no en vano La Unión lo declaró Hijo Adoptivo el pasado año, ha dado su nombre a una calle, justo al lado de la que lleva el nombre del desaparecido Pencho Cros, uno de los maestros locales del cante, y le ha concedido todos los máximos galardones y reconocimientos del veterano festival .
Y feliz, entregado y en plenitud de facultades fue desgranando los cantes: alegrías, tientos-tangos, tonás, bulerías, malagueñas y, visiblemente emocionado, una soleá dedicada a su padre, ya fallecido, natural de una pedanía de Lorca, que como recordó el propio cantaor fue testigo de su gran triunfo en este escenario otra noche de agosto de 1993.
La noche fue intensa y llena de complicidades pues entre el público había muchos amigos y conocidos que fueron testigos de su nacimiento como artista, en La Unión, hace ahora dos décadas, y él lo recordaba constantemente con generosidad y agradecimiento, pues no olvida que su éxito artístico le vino tras su triunfo en el festival minero.
No olvidó el artista los homenajes, por ejemplo, a Triana, el barrio sevillano que lo ha acogido, y por eso interpretó, al tiempo que bailaba, sus estilos de tangos, o evocó haciendo sus cantes a la famosa pareja artística Lole y Manuel, hoy ya separada y que también marcó una época en el flamenco más renovador de los años setenta y ochenta.
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