Candombe
Luthier de tambores, la figura que sostiene la esencia del carnaval uruguayo
Cuando los colores y ritmos del carnaval toman Montevideo, considerada "capital mundial del candombe", el luthier de tambores se erige como una de las figuras que sostienen la esencia de la principal fiesta popular de Uruguay al conectar sus orígenes ancestrales con las nuevas generaciones.
Cuando los colores y ritmos del carnaval toman Montevideo, considerada "capital mundial del candombe", el luthier de tambores se erige como una de las figuras que sostienen la esencia de la principal fiesta popular de Uruguay al conectar sus orígenes ancestrales con las nuevas generaciones.
Fernando «Lobo» Núñez, artista uruguayo de candombe y luthier de tambores.
© EFE
EFE - Así lo expresó a Efe Fernando "Lobo" Núñez, máximo exponente de la materia en Uruguay, reconocido a nivel nacional e internacional por su talento para producir tambores, y también para tocarlos.
Desde 1974, cuando tenía 18 años, se dedica a construir tambores con sus propias manos, pasión que convirtió en forma de vida y sustento.
"Es un oficio que aprendés acá en Uruguay, no te lo enseña ninguna institución, somos únicos en el mundo", apuntó.
Núñez fue también el primer profesor de candombe a nivel universitario en Uruguay e ideó la proclama de la Unesco que declaró al candombe Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en 2009.
Este ritmo uruguayo que tiene sus raíces en África es su vida y considera "un orgullo poder expresarse y recorrer el mundo con el tambor".
El niño que empezó a tocar con una lata creció para llevar la cultura uruguaya a otros ámbitos a través de recitales en Estocolmo, Miami (EE.UU.), Londres y Buenos Aires, entre otras ciudades del mundo, a las que también exporta sus instrumentos.
"Mi primer tambor fue una lata de pintura y tenía una boca de unos 25 centímetros de diámetro y una altura de unos 30 centímetros, entonces todos los niños que no teníamos tambores, nos juntamos en la calle a hacer música", recordó.
Núñez explicó que los tres tambores que dan vida al candombe son el chico (rango alto), que marca el tempo; el repique (rango tenor), que tiene síncopa y puede improvisar dentro del ritmo; y el piano (rango bajo), la base del sonido.
De la categoría de los membranófonos, estos instrumentos están hechos de un parche de cuero, una base de madera con forma de barril curvado y muy angosta en la parte más inferior.
Para afinarlos, el truco es calentarlos al fuego para tensar la superficie de cuero. Aunque algunos modelos tienen también un sistema mecánico de afinación, que no hace variar "la voz" del instrumento, según el experto.
El luthier ha perdido la cuenta de cuántos tambores construye y vende por año, pero suele exportar a países como Japón, Australia, España, Dinamarca o Brasil. La mayoría de sus clientes son uruguayos que viven lejos de su tierra natal.
Cada pieza cuesta entre 7.000 y 9.000 pesos uruguayos (entre 241 y 320 dólares), y el tiempo de entrega varía según la demanda, aunque puede tardar cinco días en hacer un único tambor, y suele trabajar en ellos más de ocho horas diarias.
"El tambor hace pocos años se empezó a considerar un instrumento musical, y se vende en todas las casas de música, antes éramos poquitos los que lo hacíamos", subrayó.
El "Lobo", como lo apodan, suele recibir también visitas de turistas y uruguayos, atraídos por las ganas de conocer su espacio de trabajo, considerado por los expertos como "el mejor taller de candombe del mundo".
El 16 de febrero de 2016, el día de su cumpleaños, recibió en su casa la visita del cantante británico Mick Jagger, vocalista de The Rolling Stones, quien "cantó Satifaction al ritmo de los tambores".
"Hubo un intercambio de alegría, de mucho respeto por él y se fue con lo que se tenía que ir, ver candombe directo en un patio de Barrio Sur de una de las familias de tocadores", reveló.
Luego, cuando se editó una película de la gira en Latinoamérica de Rolling Stones, llamada Olé Olé, se incluyó en el filme el pasaje de Jagger por la casa del tamborilero y luthier.
Otra experiencia que destacó Núñez fue el viaje a Londres con la actriz uruguaya Natalia Oreiro, en junio de 2017, para participar en el concierto que celebró el cumpleaños del magnate ruso Leonard Blavatnik.
"Candombe quiere decir grupo reunido haciendo lo mismo, sintiendo lo mismo en un mismo estado, en una misma entrega. Así que, cuando tocamos estamos todos conectados y es lo que transmitimos a otros lugares lo que hoy se está tocando, (un ritmo) autóctono del Uruguay", concluyó.
La cantautora chilena Elizabeth Morris presenta un nuevo trabajo discográfico marcado por la grabación orgánica, la sencillez como eje creativo y un enfoque profundamente emocional, con colaboraciones de Joe Vasconcellos y José Seves.
La cantante mexicana Lila Downs recibirá el galardón el 20 de julio en Cartagena, en el marco del festival La Mar de Músicas, como reconocimiento a una trayectoria artística que ha tendido puentes entre culturas, lenguas y tradiciones musicales desde una mirada profundamente comprometida.
El cantautor argentino, radicado desde joven en Costa Rica, Adrián Goizueta, murió a los 74 años. Compositor, intérprete, docente y productor cultural, fue una referencia central en la renovación de la música latinoamericana contemporánea en el país.
El Festival Folk Internacional Tradicionàrius celebrará en Barcelona su 39ª edición entre el 16 de enero y el 27 de marzo de 2026 con más de 50 actividades y una programación que pone el foco en las lenguas habladas, cantadas y bailadas del Pirineo, con propuestas de Occitania, País Vasco, Aragón y los territorios de habla catalana.
La cantautora gallega Sés presenta un álbum en formato libro-CD y vinilo en el que la canción se sitúa en el centro absoluto, con trece composiciones originales que apuestan por la sencillez instrumental, la fuerza de la voz y una creación honesta, sin artificios ni sobreproducción.