Hay que saber
La plenitud está detrás del bosquecillo
y la certeza en la humedad de las enaguas,
las alegrías van poblando los paraguas
donde florece el cundiamor y el romerillo.
Cuando la luz se va tragando el amarillo
y se revelan los misterios de la luna,
hay que poder besar el cielo en la montuna
nocturnidad del naranjal y el mamoncillo.
Hay que saber cuando es vereda y cuando es trillo
y disfrutar cuando te apremien los deberes
no siempre están las rosas donde las prefieres
ni la puntada rematando el encajillo.
Hay que saber cuando es abeja y cuando es grillo
y distinguir la sombra y los atardeceres
reciprocar por el valor de lo que heredes
guardando un poco del ayer en el bolsillo.
Si la mirada está atorada en el cerquillo
hay que intentar bordar los ojos en el alma
dormir feliz mientras el nudo se desarma
y lo terrible danzonea en el cinquillo.
Hay una voz siempre rondando el tejadillo,
un abanico con que ahogarse los sudores,
las esperanzas columpiándose en las flores
y un par de ausentes coloreando el estribillo.
Hay que saber cuando es vereda y cuando es trillo
y disfrutar cuando te apremien los deberes
no siempre están las rosas donde las prefieres
ni la puntada rematando el encajillo.
Hay que saber cuando es abeja y cuando es grillo
y distinguir la sombra y los atardeceres
reciprocar por el valor de lo que heredes
guardando un poco del ayer en el bolsillo.
y la certeza en la humedad de las enaguas,
las alegrías van poblando los paraguas
donde florece el cundiamor y el romerillo.
Cuando la luz se va tragando el amarillo
y se revelan los misterios de la luna,
hay que poder besar el cielo en la montuna
nocturnidad del naranjal y el mamoncillo.
Hay que saber cuando es vereda y cuando es trillo
y disfrutar cuando te apremien los deberes
no siempre están las rosas donde las prefieres
ni la puntada rematando el encajillo.
Hay que saber cuando es abeja y cuando es grillo
y distinguir la sombra y los atardeceres
reciprocar por el valor de lo que heredes
guardando un poco del ayer en el bolsillo.
Si la mirada está atorada en el cerquillo
hay que intentar bordar los ojos en el alma
dormir feliz mientras el nudo se desarma
y lo terrible danzonea en el cinquillo.
Hay una voz siempre rondando el tejadillo,
un abanico con que ahogarse los sudores,
las esperanzas columpiándose en las flores
y un par de ausentes coloreando el estribillo.
Hay que saber cuando es vereda y cuando es trillo
y disfrutar cuando te apremien los deberes
no siempre están las rosas donde las prefieres
ni la puntada rematando el encajillo.
Hay que saber cuando es abeja y cuando es grillo
y distinguir la sombra y los atardeceres
reciprocar por el valor de lo que heredes
guardando un poco del ayer en el bolsillo.
(2007)
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