Araucarita
encarcelados por años por incendiarios,
con largas cadenas grises, allá en Temuco
al pie de volcanes rojos y cielo agrario.
En toda la Araucanía se alzan las voces
que claman por esta tierra nunca devuelta,
y como tú te quedaste desamparada
alguno te asiló en Suiza sin mayor vuelta.
Apenas tienes diez años Araucarita,
Remultray Cadin llamada por nombre entero.
Un viaje de nieve a nieve marcó tu vida
por las pasiones casi destruida,
Araucarita, niña ofendida,
huyendo la hipocresía del nuevo Chile,
del Chile tuyo, del Chile mismo,
de la vergüenza de tu ostracismo.
Remultray Cadin, mapuche, la más querida,
luciérnaga pequeñita y ya traicionada:
mirándonos desde lejos verás que somos
un mar de siniestras aguas envenenadas.
Verás que somos infames como un incendio,
que somos desmemoriados y muy matreros,
que nadie soltó a los lonkos que son tus padres
y sigues abandonada en el extranjero.
Apenas tienes diez años, Araucarita
—que así te llaman los niños donde te asilas—.
Un viaje de nieve a nieve heló tu vida,
Remultray, dulce niña ofendida
por las pasiones y la codicia,
huyendo de las venganzas y el egoísmo,
desde Temuco hasta Ginebra,
del Chile tuyo, del Chile abismo,
de la vergüenza de tu ostracismo.
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