Esa palabra
De nuestro amor que apenas si fue feliz
¿con qué rutinas evoco tus besos?
¿con qué retinas tus piernas color París?
Labios que sirven al cielo
Piernas que pueden mirar.
Es la plenitud del sacrificio:
Pontifica nuestros vicios
Y se pierde en la ciudad.
Déjame que deshoje tu margarita
Que me contagie tu vida y tu dolor
Y en un suspiro gris de hojas marchitas
Firme las cláusulas secretas de este amor.
No fue ideal ni perfecto
Y mucho menos fue fiel
Apenas un trino de anarquía
Que llenó de melodía
Y existencia nuestra piel.
Basta ya, que castiguen al pasado
Por ser tan obsecuente y amoral
Se abren las calles
Se hinchan las veredas
El tiempo está arrastrando
Un amor por el barrial.
Un descuido y jamás miré el derrumbe
Vestido con el traje de nuestro querer
Y sólo añoro el tiempo perdido
Lo demás puede volver.
Tus pies de Vía Láctea, cielo perdido
Una lujuria invencible, piel detrás
Deseo impar, bemol y sostenido
Tu desnudez, puesta en escena celestial.
Se huelen, párpados sordos
Luces que no quieren ver
Voces que recitan un destino
Y no siguen un camino
Que jamás podrán torcer.
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