Para cantar a Manuela
y arrullarle sus quebrantos
hay que soñar la quimera
y soltar las voces al sur
con su aliento libertario.
Para cantar a Manuela
hay que hablar de tempestades
de inquietudes que desbordan
virtud del odio a lo vil
y llorar sus soledades.
"...Conozco el viento,
conozco los caminos
para llegar a mi Simón.
Pero yo sé
que aun así no puedo
responder a ese interrogante
de tristeza que pone luces en su rostro.
Y su voz que ya no es vida,
ya no me dice nada,
no me dice nada..."
Para cantar a Manuela
a su espíritu indomable
hay que templar la garganta
y la voz por sobre el temor
a la muerte, la implacable.
Para cantar a Manuela
a la amante apasionada
hay que humedecer la boca
y besar con todo el amor
y que ya no importe nada.
Manuela, coronada en la gloria
cabalgando aguerrida
la aguarda la Historia,
entregada y sincera.
¡A galope Manuela!
Pa' bregar libertades
se afinca su espuela,
hoy renacen los sueños,
van temblando los traidores
porque el amor despertó,
porque el amor despertó…
Con un fragmento de la carta póstuma a Bolívar que escribiera Manuela Saenz.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.