La dama del fang
La teva mirada va absorbint els raigs de llum.
La nit ha estat llarga; t'ha abraçat la solitud,
el sol surt i et salva perquè l'alba neix en tu.
Surts i una mimosa que es pentina al jardí,
acull majestuosa els ocells que han fet camí,
per veure el somriure que desplegues generós,
quan les teves nines posen mines als teus plors.
Entre els gira-sols hi ha una donzella amb vestit blanc.
Miro les gavines que pel cel vas dibuixant.
Obres els capvespres, poses ones dins del mar,
un estel s'escapa, però un rajol el té atrapat.
Vius a les orquídies i a les flors que van naixent.
El pare belluga l'esperit adolescent,
que cobreix d'argiles, refractaris, terra i gres,
el teu cos petit que es fa infinit sota els teus peus.
Ja veus que la pressa em fa tancar aquesta cançó,
sé que és poca cosa; guarda-la en algun racó,
que, quan els anys passin i la canti amb els infants,
tots sabran, Quimeta, que tu ets: La dama del fang.
(1999)
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