Nana en la ciudad
Ves amantes, en los restaurantes, sonriendo al pasar.
En la acera hay una primavera que vas a cruzar.
Y en la esquina, la calle termina abrazada a un solar.
No hay cerrojos en tus ojos, sino besos presos en tus labios rojos.
En tu mente la serpiente, que provoca que tropieces con la gente.
Y en el alma un desierto que nunca debiste cruzar.
Nana fue vista en la ciudad.
Entre el ámbar y el verde se pierde una eternidad.
En los cruces los mares de luces te pueden cegar.
Las alarmas encogen las almas rumbo a un hospital.
Edificios con mil orificios por donde asomar.
Has contado la propina a los pies del cantautor que desafina.
Esos mundos que supones en los ojos del señor de los cupones.
Y en tus dedos caducan caricias que no puedes dar.
Nana fue vista en la ciudad.
Las palomas entre las personas pasan de volar.
Como tú que has cerrado las alas para caminar.
Duermen solas, bajo las farolas, las olas de un mar.
Que trajiste cuando te viniste para naufragar.
Hay enfrente seis leones, que sostienen el planché de los balcones.
En los bares los neones, con sus cañas junto a un par de boquerones.
Se congelan los instantes, al oír la risa de los estudiantes.
Y en un taxi va tu vida, que ha invadido el carril-bus de la avenida.
Y mañana la vida sortea otra oportunidad.
Nana fue vista en la ciudad.
(2010)
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
Yacaré Manso presenta Un poco demasiado, su octavo trabajo discográfico, un álbum de diez canciones que marca un regreso a sus raíces de rock y pop sin abandonar su identidad como cantautor. Producido por el propio Manso junto a Víctor Volpi, el disco cuenta con la participación de Kevin Johansen, Los Tipitos, Vale Acevedo y Bersuit, además de "Lulo" Isod en batería y Juan Gigena Ábalos en guitarra.