Para todo el que sabe
en que discurría
sobre la sabiduría
y yo a mí mismo me decía
cierto refrán que no entiendo
ni comprendo todavía.
Sepa usted, si no lo sabe,
dijo el que nada sabía,
a todo aquel falto de juicio
que por poco le creía.
Gracias a mi inteligencia
digo- y digo bien- que concluía,
porque el que ya sabe
sabe bien que no lo sabe todo,
y el que no sabe ni jota
ni siquiera tiene modos de enterarse
qué no sabe... sólo que alguien se lo diga.
Que alguien que sabe que sabe,
se acerque al que no lo sabe
y le pregunte:
'¿ Y Tú que sabes?' y le diga:
'esto tú no lo sabías'.
Más la sombra de una duda
confundió mi corazón
y acusó de ligereza
mi inequívoca razón...
¿Pero si ese que no sabe
sabe otras cosas distintas
que no conoce el que sabe...?
¡Ah! Pues he ahí la sabiduría
del que no sabe saber
otras cosas conocidas
que habrá que reconocer...
Me dije, y también me dije bien.
De modo que todos saben.
En resumen, saben todos:
unos dicen lo que saben
y otros saben lo que dicen,
pero no hay quien sepa todo.
Por cierto... Ustedes que saben,
digan que contaba yo,
porque aunque me lo sabía,
creo que ya se me olvidó.
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