Adamar


Viniste como supe que vendrías,
sola, callada, sin llegar del todo,
quedándote al marcharte agua del mar,
y a la orilla las olas acercan,
dejando su sabor, en la arena.

Viniste como supe que vendrías,
y me dejaste mudo, si bien lleno,
todo el silencio ya de tu mensaje,
y me dejaste ciego, pero abiertos los ojos
a lo no visto la luz…

Y me tocaste como el aire,
suavemente aunque envolviéndome todo,
y me tocaste como el aire…
Suavemente…
Y cada poro, abierto a ti, al mundo se cerraba,
Al mundo se cerraba…

Y allá está, donde siempre te buscaba,
siempre a tu encuentro decidí perderme,
decías escuchando así la brisa marina,
que a su paso suena huyendo el rumor,
de los cuerpos en la playa…

Viniste como quise que vinieras,
marchándote, dejándome a solas,
con tu fondo de belleza no conquistada,
salvajemente natural, sencilla,
Amor, a más...

Y me tocaste como el aire,
suavemente aunque envolviéndome todo,
y me tocaste como el aire,
suavemente…
Viniste cuando supe que vendrías,
como la vida, no como la muerte.

Viniste por el único camino,
que llevaba a alguna parte de mí,
de ti y del mundo nuestro,
Por eso, te adamaba...
por eso, te adamaba...
por eso te adamaba...
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