Nonato
dijo que no,
dijo que no
y lo dijo seriecito
con esa voz tan de pito
que ponen aquellos niños
que no nacieron, que no.
Explico porqué Nonato,
no quiso ser Federico
y se detuvo tan rico
en el vientre de mamá
mientras todos le rogaban
llamándole desde afuera
para que el niño saliera
a ver el Sol y la Tierra,
pero él dudó de repente
y se puso cabezudo
y dijo: "De aquí no salgo
porque no me gusta el mundo".
Y no quiso aparecer
por no ver a los intrusos
apretando a los ilusos
niños contra la pared.
Y no quiso aparecer
por no escuchar desde Chile
el amargo ven y dile
que se vaya Pinochet.
Y no quiso aparecer
por no tener a Etiopía
como una cuña en su pecho
la mayor parte del día.
Y se quedó detenido
en la tripa de su madre
mirando por el ombligo
todo lo que ya se sabe:
que si el político miente,
que si el militar conspira
y el ladrón paga las culpas
para que haya policía.
Que si los burgueses ríen,
que si los obreros lloran,
que si esto es un cachondeo
digno invento de la CIA.
Y un día se fue de "casa"
con chichonera y mochila
mientras su madre decía:
"Nonato, qué listo que eras;
listo porque no quisiste
acabar como papá
metidito en la cadena
de una multinacional
y ahora que vas por el cielo
con tu ángel de la guarda
que ése si que te guardó
de esta vida aperrada".
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