La barbera
més bonica que un dia clar
i com que diuen que és tan bella
i bé jo, me n'hi vull anar.
Vaig anar-me'n a l'horabaixa
per arribar en sortir el sol
la barbera era a la finestra
i em preguntà - Jove què vol?
-Jo voldria que em fes la barba
Si no fos massa demanar-.
-A punt tinc totes les navalles,
el galant jove, pot entrar-.
Mentre ella em feia la barba
tres cops vaig perdre el color
-potser us faig mal amb la navalla-
-No, bonica, és el teu amor.
- El meu amor, -contestà ella,
-el meu amor és lluny d'aquí
un gran vaixell se l'emportava
se l'emportava, mar endins-.
- Els mariners que el vaixell manen
van vestits de vellut vermell.
I el capità que els comanda
té el meu amor, per sempre més-.
La vaig sentir per primera vegada a La Cova del Drac, cantada per en Toni Moreno. Li havia ensenyat Maria Aurèlia Capmany. Sembla que, antigament, les barberes de París tenien molta fama perquè algunes exercien, a més a més, l'ofici més antic del món. (Maria del Mar Bonet)
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