En la cumbre de los Andes
iba un roto con guitarra
a cantarle a la Argentina:
«Viva la raza araucana».
En la cumbre de los Andes
está escrito con la nieve:
«No dejar pasar a nadie
antes que el chileno llegue».
En la cumbre de los Andes
está escrito con laureles:
«Qué valiente su bandera,
qué bonitas sus mujeres».
En la cumbre de los Andes
me puse a llamar mi madre.
Como no me respondía,
llamé a la Virgen de Carmen.
Yo la toco y la canto,
yo la bailo y la sé.
Yo no sé cómo haría
las tres cosas a la vez.
Tonada que aprendió Violeta Parra de Elena Saavedra, Lautaro. La hemos transcrito del libro V. Parra, «Cantos folklóricos chilenos», Santiago, Nascimiento, 1979, pp. 68-69.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.