Hojita quisiera ser
Hojita quisiera ser,
hojita de toronjil,
para dentrarme a tu pecho
y nunca jamás salir.
Hojita por hojita
se van dentrando,
y adentro de tu pecho
se van secando.
Se van secando, sí,
hojitas verdes,
para que cuando en cuando
de mí te acuerdes.
Hojitas verdes,
de mí te acuerdes.
Versión detallada
La vida, y hojita
quisiera ser,
la vida, y hojita
quisiera ser,
la vida, y hojita
de toronjil,
la vida, y hojita
de toronjil,
la vida, para den-
trarme a tu pecho,
la vida, y nunca
jamás salir.
La vida, y hojita
quisiera ser. (¡A la vuelta, viejita!)
Hojita por hojita
se van dentrando,
y adentro de tu pecho
se van secando.
Hojita por hojita
se van dentrando.
Se van secando, sí, (¡Tiqui-tiqui-ti, allá va, allá va!)
hojitas verdes,
para que cuando en cuando
de mí te acuerdes. (¡Ahora, mi alma!)
Anda, y hojitas verdes,
de mí te acuerdes.
Cueca. Las frases entre paréntesis son animación por parte de Isabel Parra.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.