Palito de madera
por los hermosos días
que me tocó vivir,
que aún llenos de arañazos
que dejan los amores
que sin querer perdí.
Colmaron de ventura,
cariño y más ternura
de la que uno pueda pedir,
los años tan dichosos
de música y antojos,
allá por donde fui.
Qué pena de arbolito,
qué verde y tan bonito,
tenerse que partir.
Palito de madera,
ceniza de una hoguera
que se ha de consumir.
Qué corto este viaje,
qué rabia y qué coraje,
qué ganas de seguir,
porqué habré de marcharme,
queriendo pues quedarme,
quisiera repetir.
Qué lánguido este beso,
tan duro como un hueso,
incierto y tan hostil,
será que hay que dar paso,
no hay vida sin ocaso
nostálgico y febril.
El tiempo es como un tango
frenético y fandango,
celeste y carmesí.
Se vive acostumbrado,
mas luego despojado
se muere porque sí.
Se pierde la memoria,
no queda ni la gloria,
si acaso algún rumor.
Qué insólito fracaso,
sentir que ya de paso,
me muero por tu amor.
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