Desde arriba
qué hermosa es nuestra ciudad.
Parece brillar, y el río marrón
le besa los pies, y mi corazón
palpita entre nubes
y cielos azules.
Parece un sueño irreal,
como en un libro infantil,
las chapas de cine
son de oro al brillar,
las villas del sur, un bello lugar.
Pero en mi memoria
persiste otra historia.
Ay, si esas casas humildes de allá
cobijaran un mundo feliz
en lugar de otra triste verdad;
ay, si esos niños tuvieran amor
en lugar de soñar y esperar,
de sufrir y esperar y esperar,
qué bella sería
de abajo y de arriba
mi ciudad.
Ay, si esa gente tuviera calor,
si esos techos que ilumina el sol
cobijaran un mundo mejor;
ay, si esos niños tuvieran amor
en lugar de soñar y esperar,
de sufrir y esperar y esperar,
qué bella sería
de abajo y de arriba
mi ciudad.
Vista desde un avión,
qué hermosa es nuestra ciudad...
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