Las hojas de los álamos
las hojas de los álamos.
Así mi corazón se muere
mientras llueve
tu recuerdo sobre mis huesos.
Tenía que volver para contarte
qué ha sido de mi vida en este tiempo,
de silencio, amiga mía.
No pude deshacer ni el sol ni el agua,
y en mi piel va tu piel ardiente fragua.
Ahora solo tengo lo perdido,
lo que ya terminó, lo que aún percibo,
perro que se ha perdido en el camino,
y ya no puede más con su destino.
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