A mi gente
¡Llama, tamboril, llama a la puerta de cada hombre!
¡Llama, llama!
Papelito y serpentina,
mascaritas graciosas,
barullo, alegría,
año tras año la inventiva madurada de los barrios,
cansancio que se funde en el corso hasta la madrugada.
Pueblo mío, ¡cómo no querer tu gente!
Cantado:
Sentados al cordón de la vereda,
bajo la sombra de algún árbol bonachón,
vimos pasar coquetos carnavales,
careta viva de un pueblo con dolor.
Primero fue Pitico y sus muchachos,
Pochilo con su gran inspiración.
El pobrerío rodea los tablados,
es Chirimino que toma la canción.
Tibio febrero de siestas musiqueras,
simple remedo de la felicidad.
Los sensibleros poetas orilleros
le dan la flor al barrio que se va.
Pueblo divino, gorrudo, sabalero,
¡brindo contigo, prestame el corazón!
Quiero el secreto del hombre de tu río,
del hombre chimenea, del canilla cantor.
Dale a mis ojos la luz de tu bohemia,
charlas del Charro, Roberto Guitarrón,
el firulete del Sapo de los verdes,
el fino de Verija, el Loro y su tambor.
Pueblo divino, gorrudo, sabalero,
papel picado, botijas bajo el sol,
¡sigue tu lucha de pan y de trabajo,
que el tamboril se olvida, y la miseria no!
Canción carnavalera
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