Caminitos de tierras coloradas
Caminitos de tierras coloradas
no los hay dondequiera.
Caminitos de tierras coloradas
son propios de Rivera.
En las tibias mañanas luminosas
refulgen con su brusco cuesta abajo,
hendiendo las cuchillas arenosas
como un sangriento tajo.
Y parece que baja en sus orillas
todo el oro del sol, todo el oro del sol
convertido en las flores amarillas
de la vulgar y humilde mariamol.
Como el tiempo, se cambian sus matices:
de ocre viejo se impregnan, si garúa,
y la tarde de junio con sus grises
su sepia melancólica acentúa.
Y lo llenan de baches y de zanjas
al tráfico continuo de los días,
en invierno, camiones de naranjas
y en verano, carretas de sandías.
no los hay dondequiera.
Caminitos de tierras coloradas
son propios de Rivera.
En las tibias mañanas luminosas
refulgen con su brusco cuesta abajo,
hendiendo las cuchillas arenosas
como un sangriento tajo.
Y parece que baja en sus orillas
todo el oro del sol, todo el oro del sol
convertido en las flores amarillas
de la vulgar y humilde mariamol.
Como el tiempo, se cambian sus matices:
de ocre viejo se impregnan, si garúa,
y la tarde de junio con sus grises
su sepia melancólica acentúa.
Y lo llenan de baches y de zanjas
al tráfico continuo de los días,
en invierno, camiones de naranjas
y en verano, carretas de sandías.
Versión de Alán Gómez
Idiomas
Comentarios
Canción
La letra pertenece al libro «Brindis agreste» (1947-1955).
Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO