El hombre del mameluco
al que inventó la alegría,
al de las manos de fierro,
al de la cara blandita,
le descubrí su secreto,
le vi que lloraba un día,
vi que sudaba de bueno
y de bueno no comía.
El hombre del mameluco
pide la yerba que alivia.
La encontrará si la busca,
rebelde y recién nacida,
en la almohada de su hijo,
en el tierno mediodía,
en la página olvidada:
¡mi tierra vale mi vida!
Son muchas camisas blancas
que avanzan por la avenida,
llevando un mundo de piedras
como cerro que camina.
Y el cerro quiere crecer,
se le suman las camisas
y se le suman las ansias
de la América Latina.
Y de pronto, lo esperado:
algo azul trepa la cima.
Son todos los mamelucos
que corren como la brisa,
y salen de todas partes
y se acaba la mentira
y van o mueren cantando,
cada cual tasa su vida.
Y que se mueran los lobos,
los que siempre se decían:
«El peso lo arregla todo».
¡Que se mueran, que se mueran!
Los que mataban sin culpas
al chico de la camisa
y exprimían al obrero
dejándolo seco en vida.
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Que se mueran, que se mueran!
¡Por Dios, que se mueran!
Canción
Martirio llevó el pasado domingo 12 de abril al Auditori de Barcelona, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants, su espectáculo Al sur del tango, una propuesta que enlaza las raíces compartidas entre Argentina y España desde una interpretación que es tanto voz como gesto y emoción.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.