Veintitrés
tengo veintitrés manos que te tocan
tengo veintitrés sueños reunidos
en fila india
Tengo veintitrés años de distancia
tengo veintitrés años de tamaño
tengo veintitrés años de momentos
de melodías y reloj
Ahora tengo veintitrés caracoles
veintitrés buenos pretextos
para hacerte compañía
veintitrés caminatas
sin saber dónde ir
veintitrés voces mías
diciendo "vivo cerca"
veintitrés alegrías
nuestra complicidad
veintitrés llaves verdes
abriéndonos la puerta
-y mi casa que queda
en la calle veintitrés
tiene veintitrés siglos
distintos que vivir-
veintitrés divisiones
de estrellas desfilando
veintitrés sensaciones
rompiendo las ventanas
veintitrés pasadizos
abiertos al delirio
veintitrés mil pasiones
en una sola cama
veintitrés espejismos
veintitrés agonías
veintitrés deserciones
veintitrés veces mía
(si es posible
por supuesto
si es posible)
Las cábalas dirán
horrores de mi número
pero de pronto el veintitrés se me antoja de suerte
para quien lleva veintitrés tiempos sobre sí
(quién sabe si es acaso
mi número de muerte)
Veintitrés es pedazos
de piedras del amor
veintitrés es el polvo
que hay en las ventanas
veintitrés un cristal bien ahumado
para mirar al sol
veintitrés es un rostro
al espejo una mañana
veintitrés sale el día
veintitrés va la noche
veintitrés
veintitrés
veintitrés...
(1969)
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