Todos mis versos
de tu boca,
del delirio que provoca
su sabor a desconsuelo.
No escondo que me estallan
bajo el pecho pesadillas
que me han hecho llorar
lágrimas de hielo.
Y así me sorprende
a contramano
este agosto sin verano,
esta noche tan mezquina.
Hoy que todos mis versos
tan solo hablan de ti.
No escuches mis aullidos
si me quejo. No me sirven
los consejos, los derramo
por el suelo.
no quieras rescatarme
del presente,
no pretendo ser valiente.
Déjame llorar el duelo.
en fin, aquí estoy ciego de pena,
con tu amor en cuarentena,
malcomiendo entre bebidas.
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Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.