Pagaré
cada luna su oportunidad,
cada cual tiene su momento,
cada tiempo tiene su compás.
Dulcemente recostado en ti
prefiriendo tus labios de fiesta.
Abatido de dar tantas vueltas
sumergido donde sabes tú.
A la luz de un espejismo roto,
y en una foto de carné mugrienta,
un día mi vida me paso la cuenta
y no se la pude pagar.
Me pidió hasta el último latido.
Como vio que no podía ser.
Me dijo venga dame lo vivido
y fírmale a la muerte un pagaré.
Pagaré.
Pagaré.
Con todo lo que pude ser
y no he querido.
Pagaré.
Pagaré.
Con la más hermosa canción
que hayas oído.
Bajo el hechizo de lo prohibido,
bebí del agua que pude beber.
No me arrepiento de lo vivido
y del futuro vaya usted a saber.
A mi aire anduve con lo puesto.
Cuando quise me deje llevar.
Cada vez que cambiaba el viento
a contratiempo me puse a cantar.
Pagaré.
Pagaré.
Con todo lo que pude ser
y no he querido.
Pagaré.
Pagaré.
Con la más hermosa canción
que hayas oído.
(1998)
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.