Canto a La Habana
y yo le entregué mi vida.
Y aunque sea de provincias
La Habana siempre es mi guía.
Limpia y bonita como fue ayer,
mustia y marchita como está hoy.
La Habana tiene un encanto
que pervive en su porfía,
de sólo acallar su llanto
con su amor y su alegría.
Nunca La Habana se rendirá
a la miseria y la soledad.
En La Habana moriré, aquí yo me quedaré,
pero qué linda es La Habana, cómo era y cómo es.
En La Habana moriré, aquí yo me quedaré,
La Habana, La Habana, La Habana es lo que es,
En La Habana moriré, aquí yo me quedaré.
Ay, La Habana, con sus columnas, como dice Carpentier,
todavía nos inunda de un bello resplandecer.
Es una Atenas con vida, una Roma multiplicada,
es la más linda del mundo, mi ciudad idolatrada.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Que yo me quedo en La Habana y aquí me moriré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Pero que venga a La Habana que aquí lo esperaré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Que La Habana me enamora, que de ella me enamoré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Yo la quiero como era, yo la quiero como es.
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
La Habana, eh! La Habana, eh!
Que yo me quedo en La Habana, aquí yo me moriré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Pero que venga usted a La Habana que aquí lo esperaré.
La Habana, eh! La Habana, eh!
Yo la quiero como era, yo la quiero como es.
La Habana, eh! La Habana, eh!
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