El atajo
desde atrás del tronco de un árbol,
luego tres, y el bosque empieza
a tener ojos por doquier.
El suspiro del viento
se desliza susurrando entre las hojas,
que el rico antifaz del valle
invita a ver.
No me digas que me quieres,
ni me des de lo que no has probado,
que aunque me quedara a ver;
no eres doncella de cera,
lo que yo partí buscando no eres tú,
ni soy la abeja para tu pequeña red.
Las hojas son la alfombra de oro
y un camino largo es y será
ese por donde me llevas,
si no sabes ir.
La tarde se torna en noche,
y como no tomé un atajo,
me sorprenderá la oscuridad
sin nada a que venir.
Tú me dices que me piensas
y a medida que me engaño,
invento amores
que perduran a pesar de ti y de mí;
pero sólo es un hechizo,
y la fortuna y el acaso
se han encontrado y del brazo,
en una torre de marfil.
Vamos a jugar
a escondernos en el bosque,
y al final, que cuente, si quiere,
hasta cien el ruiseñor.
Vamos a jugar
al juego del atajo
y el que lo halle pronto,
acabará empezando el día ante el sol.
Va la tarde,
que ha tendido a recostarse,
y sus encantos se disfrazarán
de intrincado jardín;
que desciendan de su torre;
la fortuna y el acaso,
y que una cómplice sonrisa
se den para despedir.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
El fotógrafo Maxi Vernazza publica Alguien en el mundo, un libro que reúne imágenes de Charly García tomadas entre 1998 y 2008, durante una de las etapas más intensas de su trayectoria: los años atravesados por el concepto Say No More. El volumen nace de casi dos mil fotografías, analógicas y digitales, y recorre escenarios, viajes, estudios, hoteles y momentos cotidianos del músico argentino.