Yo te diré
por qué mi canción te llama
sin cesar, me falta tu risa,
me faltan tus besos,
me falta tu despertar.
Yo te diré
por qué mi canción se siente sin cesar,
mi sangre latiendo,
mi vida perdiendo
que tú no te alejes más.
Cada vez que el viento pasa
se lleva una flor,
pienso que nunca más volverás mi amor,
no me abandones nunca
al anochecer, que la luna sale tarde
y me puedo perder.
Y así sabrás por qué mi canción
te llama sin cesar,
me falta tu risa, me faltan
tus besos, me falta tu despertar.
Marina Rossell: "La escuché por primera vez en mi infancia cantada por mi madre mientras lavaba la ropa, en un jardín luminoso... De ella la aprendí y hoy, la canto a su memoria".
La cantó en directo en homenaje a Imanol en el Ateneo Cultural 1º de Mayo de Comisiones Obreras, de Madrid, el 16 de marzo de 2005
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.