Canción para Lucrecia
una carta de amor
que llegue a tu país
en semilla de flor,
que atraviese en la noche
océano y tormenta,
luego como un lucero
deje un sueño en tu puerta.
Yo te quiero cantar
y pedirte perdón
por tu muerte Lucrecia,
por esta canción,
que comprenda la luna
el ron y la palmera
que en tu isla canela
sólo come el tiburón.
¡Ay!, cuatro rosas de fuego
ardiendo salieron
y todo acabó.
¡Ay! cuatro rosas dejaron
la flor de un disparo
en tu corazón.
Pobre Lucrecia,
tan pobre y negra,
te vengará un andaluz
a la luz de la luna
cantando el .
Merecumbé, merecumbé
un alacrán por la pared
merecumbé, merecumbá
por la pared va un alacrán
y el corazón con su aguijón te comerá
merecumbé, merecumbé, merecumbá.
Los que matan la luna
son los mismos de siempre,
los que arrancan las flores
con sus botas de muerte,
los que amargan la vida
y asesinan los sueños
que cantan los poetas
buscando un tiempo nuevo.
No gozan del amor
ni tocan los tambores
ni cantan el bolero
ni pintan corazones
en los árboles verdes
ni en las playas de arena
ni bailan el merengue
echar fuera sus penas.
¡Ay! una calle sin salida
una mirada asesina
y allí sola la dejaron.
¡Ay! aquí negros no queremos
negro muerto, negro bueno
negro vivo, negro malo.
Suenen los cueros,
con rabia suenen los cueros,
venga compadre esa rumba
que al blanco vuelve tarumba
y al negro pone rumbero.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
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