Flamenco des Flandres
Sur la terre des Flandres,
Soldat du roi, sans foi ni loi,
Sans plus rien attendre,
Soldat qui n'a que ses dix doigts
Pour jouer sur sa guitare
Le flamenco, dernier écho
D'un reste de mémoire.
Dans mon pays, là-bas très loin,
Entre la mer et la montagne,
Il y a la fille que j'aimais bien,
Qui devait être ma compagne.
Les filles d'ici sont bien jolies,
On en oublie la guerre.
Leurs yeux sont bleus et leurs cheveux
Plus blonds que la lumière.
Pour s'enivrer, au cabaret,
On s'offre du genièvre,
Mais rien n'y fait pour étouffer
L'air qui monte à mes lèvres.
Mais si je meurs au champ d'honneur,
Dites à mes camarades
Qu'ils ne fassent pas sonner le glas
Aux cloches de Grenade.
Pour demander l'éternité,
Suffit d'une guitare
Et quelque part une fille en noir
Qui me garde en mémoire.
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