Preposición de referencia
Qué va, no seré yo
quien levante su voz arriesgándola.
Si subo al techo de mi tormento
no afinará su aliento mi canción.
Quiso ser la tierra estrella
y la estrella pan quemado.
Y un trocito de ese pan mi padre
y al final yo fui el hijo de nadie.
Traigo un hemisferio bajo mi piel,
una ciudad en mi boca.
Todo vuelve a ser normal,
Lo que quiebra el alma vuela.
No puede comenzar un sueño
si el cansancio no despierta.
No puede haber final
que esté a la altura de mis manos abiertas.
A veces no es real el viento
y deja atrás su rastro de ceniza.
No puede haber final
que esté a la altura de tanta soledad.
Volver a nacer o morir tan lento
como viven algunas palabras mías
arrastrando el rumbo de su acento.
Será mi delirio recorrer
una ciudad en mi boca.
Todo vuelve a ser normal,
lo que quiebre el alma
y ponga en la viña una rosa,
pierda su compostura
la uva madura de mi paladar.
No puede comenzar un sueño
si el cansancio no despierta.
No puede haber final
que esté a la altura de mis manos abiertas.
A veces no es real el viento
y deja atrás su rastro de ceniza.
No puede haber final
que esté a la altura de tanta soledad.
quien levante su voz arriesgándola.
Si subo al techo de mi tormento
no afinará su aliento mi canción.
Quiso ser la tierra estrella
y la estrella pan quemado.
Y un trocito de ese pan mi padre
y al final yo fui el hijo de nadie.
Traigo un hemisferio bajo mi piel,
una ciudad en mi boca.
Todo vuelve a ser normal,
Lo que quiebra el alma vuela.
No puede comenzar un sueño
si el cansancio no despierta.
No puede haber final
que esté a la altura de mis manos abiertas.
A veces no es real el viento
y deja atrás su rastro de ceniza.
No puede haber final
que esté a la altura de tanta soledad.
Volver a nacer o morir tan lento
como viven algunas palabras mías
arrastrando el rumbo de su acento.
Será mi delirio recorrer
una ciudad en mi boca.
Todo vuelve a ser normal,
lo que quiebre el alma
y ponga en la viña una rosa,
pierda su compostura
la uva madura de mi paladar.
No puede comenzar un sueño
si el cansancio no despierta.
No puede haber final
que esté a la altura de mis manos abiertas.
A veces no es real el viento
y deja atrás su rastro de ceniza.
No puede haber final
que esté a la altura de tanta soledad.
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