La luz
no me ha visto a mí.
No me estoy quejando, ella me ha llamado
tocándome el hombro.
Pero no me ha visto a mí,
No, no, no, no…
La luz que ama meterse en las otras maletas
de los viajeros,
no se interesa por mi maleta,
porque ahí no hay nada.
Un vacío existencial
lleno de arañas.
Un vacío existencial…
Y en el lugar donde va el sol
con todo el mar
los botes llegan y se van.
Ya no soy yo,
soy otro más
miro hacia atrás
como si fueras a llegar.
Y yo bailando con su exoesqueleto,
creyendo que eso era real,
pero no era, eran solo huesos,
solo huesos de cristal.
Y ella bailando con otros amantes,
libélula o mantis,
se olvida que antes
llamaba a mi puerta sin tener respuesta;
y no me estoy quejando no, no, no, no, no,
no la estoy pelando no, no, no, no, no,
solo digo que la luz.
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