Dulcinea
de un cuento de hadas se dejó llevar,
entregándome sus alas me invitó a volar.
Dulcinea, a lo más alto de la cima
de su mano me quiso llevar,
olvidando sus quimeras me arrojo a soñar.
Y toda la noche le quise cantar, cantar y cantar.
Que mis ojos no cieguen si no te veo,
que mi alma no sufra si no te tengo,
que mi boca no muera sin darte un beso,
que mi corazón no desmienta cuanto te quiero.
Pues a tu lado estaré aún estando lejos.
Dulcinea, colgaste en mi perchero
La luna y un te quiero quién quiere más,
arropado en su dulzura se dejó ayudar.
Dulcinea, soy tu Ángel de la Guarda.
Combatiente en tus sueños de todo mal,
el que cada noche escucha
y a tu lado quiere estar.
Y toda la noche le quise cantar, cantar y cantar.
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