Macarena
de luna y claridad,
cuando la primavera
se viste de azahar.
Una noche de abril
pasó de
atravesando el cielo
una estrella fugaz,
como un rayo de luz
hacia la eternidad
bajo palio de seda
iba la soledad,
las campanas de bronce
doblaron de amargura
sentí el alma desnuda
y me puse a llorar.
Ay, unos dicen María
y otros Dolores.
Ay, según sean alegrías
o sinsabores.
Ay, una noche de abril
le cantaban saetas
para hacerla sufrir.
Macarena
cántale al mundo tus penas,
la faltica del cariño,
y ábrele tus ríos.
Macarena
que la cruz, que las espinas,
que el calvario y las cadenas
también son tu corazón.
Macarena.
Macarena.
Deja ya de padecer.
Macarena sé mujer.
Ay, Macarena de Dios.
Perdida en el dolor
de un amargo querer
de pena marchitaba
la Rosa de Belén.
Con la resignación
la espina de la Fe
su boca no olvidaba
la boca de José.
Ay, qué terrible amor.
El amor de Yhavé.
Misterio de una madre
que nunca fue mujer
porque un Ángel Divino
dejó sobre su vientre
la Semilla Celeste
del sueño de Israel.
Ay, cuando cae la noche en la sacristía.
Ay, los arcángeles bailan por alegrías.
Ay, nadie sabe por qué
la pintaba Murillo
como a una mujer.
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