Pasodoble torero a Gerald Brenan
con mi corazón
un pasodoble a Gerald Brenan.
Pasodoble de sol,
de clavel reventón
como si un torero fuera.
Y que nadie me hable de ,
ni leches de ni .
Yegen, Alpujarra, Andalucía,
Granada -su alegría-
y rosas de Alhaurín.
Y decirle bajico,
bajico limón,
azulina y .
Y la casa
y el vino de Albondón
y una sillica en la puerta.
-Y a las tardes tenga usted
don Gerardo. Vaya animación-.
-Mucho forastero últimamente
que no deja la gente
vivir ni a Dios-.
¡Ay! Alpujarra, Alpujarra.
Qué grandes son las estrellas.
Más grandes los corazones.
Olé y viva Gerald Brenan.
Cierro los ojos y te siento
aunque de ti yo esté lejos.
¡Ay! Alpujarra, Alpujarra,
¡Ay! Alpujarra...
Yo te voy a cantar
de lo de mí
y con palabras del pueblo.
Tú que fuiste Sultán
de la .
Un trovero alpujarreño.
Y te voy a cantar ,
, y ,
, , ,
Olé y de trabuco:
¡Viva tu madre!
"A Don Gerald Brenan que echó a los aires del mundo un águila llamada Alpujarra."
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.