Canción del pueblo
cuando se sembró una quilla en la arena
del puerto de aquel capitán.
Con rosarios y arcabuces y lanzas
rompieron tu alma de selva,
tu vientre de oro y café.
Caña, tabaco y escombros
de palma te ardieron
en más de una hoguera,
de cuyos restos salieron tus hijos
cargando campanas, banderas.
La teja roja, el vitral y la guerra empedrada
te hicieron canción.
Hasta que llegó el engaño vestido de baile
a fundar la nación.
Morir es vivir:
el veinte de mayo,
el machete entre el cuero
de una traición.
Morir es vivir,
y con una medalla
dar el gracias canalla,
un aplauso y adiós.
Morir es vivir,
y hacerse extranjero
en el patio en que abuelo
sembrara un anón.
Vivir fue morir.
En el treinta se atascó el reloj
entre petardos sin mecha
y vecinos celosos de tu dimensión.
Hasta que al fin,
a granada y fusil,
te supieron traer
de tu distancia y tu adiós
a tu papel.
Pero comenzar la vida
después de tan vieja
resulta difícil.
Ese esqueleto, mal hecho,
no está a la medida
de tu ansiedad.
Vivir es morir,
matar poco a poco
el ademán de loco
que quiere salir.
Vivir es morir:
seguir otras huellas,
ver nuevas estrellas,
saber dónde ir.
Vivir es morir,
pues te envenenaron
el alma de selva
en tu primer abril.
Vivir es morir.
Todo va a dejar
de ser lo que fue:
muerta tu infancia enemiga,
serás otra niña
desde tu vejez.
Al que le toque
tenerte de novia,
tendrá un capital
de inteligencia y placer:
tendrá que amar.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.