Por tu olvido
me va robando los sueños,
que no se lleve mi pena
que es lo más puro que tengo.
La soledad de esta pena
pesa como un juramento,
y así soy amo y esclavo
de tu voz y mi silencio.
Por el cauce de tu olvido
voga mi amor aturdido,
espuma blanca tus besos,
se van con rumbo perdido.
De tanto juntar olvido,
ya me olvidé de olvidarte,
ni de tu nombre me acuerdo,
pero me angustio al buscarte.
Cuando me ausente del todo
quisiera ser tu respiro,
para besarte por dentro,
y acaso ser tu gemido.
Que me persiga el silencio
porque no diga tu nombre,
ya no me quieres y el cielo
traga mi sol y mi sombra.
Mis manos como raíces
queriendo alcanzar la luna,
tu voz me arrulla de ausencia,
penando por las bumbunas.
Con tu pañuelito blanco,
llenando el aire de adioses,
me va partiéndome el alma
y de nuevo empiezo a esperarte.
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