Esta eternidad sin ti
sonó aquel duro: "No quiero volverte a ver".
Feúcho, calvo y más gloria sin un duro,
díganme si no está crudo encontrar a otra mujer.
En otro tiempo hubiese sido algo irrisorio
para un tenorio avispado en el amor,
pero a mi edad, entre divorcios y velorios,
la que va buscando novio lleva roto el corazón.
Ya no me quedan ni ganas, ni cuerpo,
ni me acompaña el palique de antes,
pasé de príncipe azul de los cuentos
a rey de copas en las barras de los bares.
Me consuelo y me castigo
refugiándome en el vino,
añorando lo que fui,
vale más un momento contigo
que esta eternidad sin ti.
Me veo torpe, todo me parece extraño,
me sobran años y me falta dignidad,
dónde se habrán metido ahora esos cuerpazos
que cuando ibas de mi brazo se volvían al pasar.
Me siento viejo entre tantas damiselas
que ni por pena pasan por alto la edad,
ya no respetan el tiempo que uno ha vivido,
ni que fuese el mejor vino el que se acaba de pisar,
Después de tantos nones sin pares,
aunque se intuya el amor ni pregunto.
Y que no quedan guapas como las de antes
de las que mienten para ahorrarte el disgusto.
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