Granito de sal
fue la primera rumbera
en sacudirle el polvo
al Paralelo.
La canción cubana
estaba en su apogeo,
eran tiempos dorados
de frenesí marinero.
Granito de Sal
era la estrella más grande
en aquel firmamento
de cuplé y de cante.
Agitaba el mundo
desde sus caderas
con un baile bravo
y canastero.
Quiero que vuelvas un día
para cantar a oscuras,
tú, con tu voz de barítono
me enseñarás la luna.
Quiero que vengas conmigo
para bailar a oscuras,
tú, con tus sueños rotos
y yo con mi cintura.
Granito de Sal
ha vuelto de nuevo
en la voz de una niña
de ron y caramelo,
que baja del barrio
donde las calles trepan
y ponen a la luna
contra las cuerdas.
Quiero que vengas conmigo
para bailar a oscuras
yo con mis sueños rotos y tú
con tu cintura.
Granito de Sal ha vuelto de nuevo
para cantar suaves canciones
con su acento pachanguera, yé, yé,
Granito de Sal ha vuelto de nuevo,
quiero juntar tu rumbita chava
con mi acento milonguero, caballero.
Granito de Sal ha vuelto de nuevo,
que desgracia, que penita total,
mira que no verte yo primero, caramelo...
Granito de Sal ha vuelto de nuevo.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
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