Insondable María
Y allí la beso y prometió amor eterno
Le enseñó el impacto de la luz
En un diamante pequeño y después
Colores del espectro
Le dio el corazón en un vaso de vidrio
Y su fidelidad, su pasión, su silencio
Para rematar
Le cantó un tema inédito mío que dijo ser suyo
Que cuenta el amor de una rosa de fuego
Por un escorpión que arrancaba sus pétalos
Para seducir a una nube del cielo
Pero ella no entendió tanto desbordamiento
Y allí quedo Juan en el Cristo del puerto
Con su corazón y su sufrimiento
Insoldable locura
Insoldable misterio
El amor de estos tiempos
Pero le fachó ese Cristo de oro
Al que tanto rezó porque fuera un ser bueno
También le robó la vajilla heredada
De cuando mambí era su bisabuelo
Y le arrebató el diamante pequeño
En que impacta la luz
Colores del espectro
Todo lo vendió por un módico precio
No se sabe a qué otro chiflado suelto
Y fue tras el alcohol
Se bebió hasta el Mar Muerto
Y llegó como así los piratas al puerto.
Con la espada en la mano y un demonio de aliento
Cuando amaneció ella fue enloqueciendo
Intentado explicar cómo puede amar tanto
A quien le dejó cardenal e su cuerpo
Insoldable María
Insoldable misterio
El amor de estos tiempos
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
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