Un buen venezolano
Tierra del libertador
Que te vibre el corazón
Ole lo le lo lay
Ole lo le lo lay
Ole lo le lo le lo laylá
Ser un buen venezolano,
No es solamente haber nacido en esta tierra
Es respetarla, es abrazarla y es quererla
Y es el orgullo que se siente de tenerla
Ser un buen venezolano,
Es todo aquel que cuida y ama nuestro suelo
Y lo levanta en un puñado bajo el cielo
Y gritar ¡Viva, que la patria es lo primero!
Ser un buen venezolano,
Es el sentir que el corazón se nos desboca
Y que se eleva desde el pecho hasta la boca
El más hermoso sentimiento de patriota
Ser un buen venezolano,
Es adentrarse a conocer toda su historia
Es aprenderla y enseñarla por su gloria
Y mantenerla siempre viva en la memoria
Ser un buen venezolano,
Es recordar aquella voz que nos decía
Que la moral y que la luz son nuestra guía
Que nos darán el despertar de un nuevo día
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.