La noche no era de nosotros
la luna estaba ya vendida
pero cuando te vi cerquita de mis labios
sentí una fuerza en mí desconocida.
Yo no sabía lo que estaba pasando
ni lo quería saber ni me importaba;
sólo sabía que te estaba adorando,
que te estaba mirando.
Ya casi enamorada
me pareció mentira darte un beso,
te arrodillé delante de mis labios rojos,
mi corazón en tu alma
quedó preso.
Pero la noche no era de nosotros:
la luna y las estrellas se apagaron,
las nubes se encargaron de cubrirlas,
las sombras de la noche nos taparon
y al sabor de mis besos
supiste despedirla.
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