Las botas de charro
y anduve borracho, borracho perdido,
de tanto quererte.
Yo me acuerdo que estaba chiquillo
y no iba a la escuela porque no aguantaba
seis horas sin verte.
Siempre juntos creció mi cariño
y un día me gritaste:
¡Me gustan los hombres,
me aburren los niños!
Y hoy te voy a quebrar mi destino
y en una cantina cambié mis canicas
por copas de vino.
Qué coraje me daba conmigo,
no tenía bigote ni traía pistola
ni andaba a caballo,
qué coraje me daba conmigo,
andaba descalzo y a ti te gustaban
las botas de charro.
Fui dejando que el tiempo pasara,
luché contra todo, sentí que los años
caían en mi espalda
y una noche que no te esperaba
volviste en silencio y le diste un beso
a mi boca cerrada.
No te pude decir que te fueras
quise que vieras,
que estuve escribiendo mil veces tu nombre;
sólo sé que te puse en mis brazos,
dejé que mi orgullo se hiciera pedazos,
al fin ya era un hombre.
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