Por maldición
porque tengo muchas ganas de cantar,
hoy que siento que la vida se me acaba
porque todo lo que pienso me hace mal.
Me maldijo la mujer que tanto amaba
y parece que su furia me alcanzó
porque la siento clavada en mi alma
como puñal de una traición.
Por maldición me hizo perder y hoy la quiero;
ya se ha ido, y no trato ni siquiera de olvidarla
porque sé que de mí no he de arrancar
este cariño que hasta la tumba
por maldición me ha de llevar.
Mi guitarra cada vez más triste suena
porque sabe que mi canto es al amor,
un amor que va corriendo por mis venas
y me llena todo el cuerpo de dolor.
Pero sé que mi penar también es de ella,
por eso es que nuestras vidas dejo a Dios,
pa' que Él castigue según sus leyes
al más culpable de los dos.
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