Achalay mi mama
Rodando la tierra con mi soledad
Vuelvo y la encuentro a mi madre
Vestirse de fiesta al verme llegar
Siempre las mismas caricias
Prendidas sus manos junto al delantal
Como apretando la vida
Que ya con los años se quiere escapar
Querencia, mi dulce querencia
Llévense los vientos con toda mi voz
Allí no anidan ausencias
Achalay, mi mama, que puro es su amor
Hay un rayito de luna
Que en su cabellera se vino a dormir
Así me siento a su lado, benditas sus canas
Qué bello es vivir
Cantos y versos le traigo
En forma de zamba quisiera llorar
De nuevo me hallo en el pago
Ya sale mi mama, me viene a esperar
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
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El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.