Cuando llegaron ellas
con sus pañuelos verdes,
resonaron los nombres
de todas las ausentes.
Cuando llegaron ellas,
clamando por sus vidas,
abrieron el camino
a todas nuestras hijas.
Salieron a la calle
para anunciar que viven
y que, sobre su vientre,
sólo ellas deciden.
Cuando llegaron ellas,
para asaltar el cielo,
habían perdido tanto
que perdieron el miedo.
Y, de camino a casa,
no quieren ser valientes.
Sólo quieren ser libres.
Es un reclamo urgente.
Llegaron sin permiso,
mostraron sus heridas
y abrieron nuestras mentes
como un paracaídas.
Cuando llegaron ellas,
rugieron las cavernas
y allí creció una planta
que dio una flor violeta.
Y al arrancar la flor
para arrancar la vida,
la bestia la agitó
y esparció sus semillas.
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