Quizás fue ayer
Tal vez no hayan pasado tantos años.
Puede que seas tan sólo dulce engaño;
un sueño que en el alma presentí.
¿Será acaso que la noche en que te vi
fue tan larga como la vida mía,
y el amanecer de tus ojos cada día
sólo ha sido el primero que viví?
Cumbre de amor, en la que el alma mía
anidó para siempre enamorada.
¿Fue acaso aquella noche alucinada,
culpable eterna de mi fantasía?
Tiembla en mí aquel beso de tu boca.
Aún tu cuerpo roza tenue con el mío.
Contenida pasión, ardiente río
que derrama mi piel y la provoca.
Aún siento en la tersura de tu piel
la niña que fuiste y eres en mí.
En tus ojos veo aún el brillo aquel.
Quizás fue ayer cuando te conocí.
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Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.