Canto al miedo
irrumpe en los corazones desalentados
es hora ya de cortarle la simpatía!
para sacarlo a empellones del escenario.
El miedo debuta leve con apatías
calzando de poco en poco a los descalzados
pues luego se erige experto en la zancadilla
y empieza a zafar el borde de los zapatos.
El miedo lo rompe todo y son los cobardes
quienes llenaron de ratas las cañerías
poniéndose a buen recaudo por si de tarde
el sol calentó de más de lo que debía.
El miedo lo quiebra todo y de los temores
hicieron su barricada los desolados
con un ropaje amañado de los ratones
nos vienen desmantelando los decorados.
Por eso no tengo miedo a la traición ni al barro,
ni al rostro desencajado que me perturba y tira
ni al yugo del aguacero, ni al descampado
ni al arma desentonada de la asesina.
Por eso no tengo miedo a la ambición mezquina
ni al vientre de lo oportuno arándose de fango,
porque hay a quien le incrustaron en la vitrina
un vidrio que el cristalero dejó empañado.
El miedo viene quemando y el ala fría
sucumbe ante cada intento del espantajo
ya es tiempo de resguardarse de la jauría
tendiéndole un cerco sólido al descalabro.
Y el miedo lo anula todo y se muestra ciego
si el alma se resquebraja y se descompone
y tiene para el demonio o el descontento
la norma más truculenta de las pasiones.
El miedo lo apaga todo y desata un aire
plagado de conmoción y de sentimientos
y con la mirada corta de deslumbrarse
a la más débil señal del resentimiento.
Por eso no tengo miedo a la melancolía
ni al goce incorregido y exagerado
porque se me defender de lo que no me inspira
me acuñan de lengua dura y desordenado.
Por eso no tengo miedo a lo que traiga el día
y, así, sostengo las rabias de mis mejores años
tenemos que refrescar a la caballería
porque esta vez el combate parece largo!
(1987)
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.