Melilla
y a dónde vas,
qué estás buscando
hija de Alá.
Hay en tu ojos
tanta ansiedad
y tienes años
para jugar.
Por no encontrar la luna en cielo de Marrakech
navegaste mil mares sin espuma,
creyendo que la suerte consistía en escoger
dejaste atrás lo sueños y las dunas.
Y apagando candiles que te negaban su luz
metiste tus deseos en un barco
pero se amotinó la noche y la tripulación
hizo cola en la puerta de tu cuarto.
En la calle donde todo se vende y se da
un chico de uniforme te dijo "salam",
adoró esa boquita de jazmín en flor:
pero no quiero besos, deseo
que tus labios me coman entero,
mi amor.
Del valle a la mezquita, de la playa al mar
los caminos conducen al mismo lugar.
Los soldados se saben muy bien la canción
pero no quieren besos, desean
que tus labios les coman enteros,
mi amor.
Y en esta hora
a dónde irás,
tanto has buscado
tanto probar
los elixires
de la maldad
y no encontraste
tu manantial.
Si no brilla la luna en el cielo de Marrakech
y Melilla es desierto sin oasis,
si los barcos no ofrecen ninguna seguridad
y si la hay, sale caro el pasaje.
Me han dicho que te vieron buscando con quien jugar
donde te bebe la niñez a tragos
pidiendo por el cielo, por Mahoma y por Alá
que alguien apague el fuego de tus labios.
Y en la calle donde todo se vende y se da
ya no hay que nadie que a tu paso te diga "salam"
no quieren tu boquita que se marchitó
de tanto morder el deseo
mientras alguien gritaba no pares,
mi amor.
Y es curioso que aún sueñes con desenredar
la maraña del tiempo y echarlo hacia atrás
que tal vez queda algo aún por estrenar
unos brazos que te alcen del suelo
y una voz que te salve de la tempestad.
Unos brazos que te alcen del suelo
y una voz que te salve de la tempestad.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
El cantautor mexicano Alejandro Santiago, vinculado con la trova contemporánea mexicana, murió el 22 de septiembre de 2026 en una clínica de Cuernavaca, Morelos, después de un prolongado periodo de hospitalización. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria publicó siete discos de manera independiente y llevó sus canciones a escenarios de México, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.