Sal a caminar
no estés quieto, te vas a enfermar,
detenerse sin razón
afecta la circulación.
La canción es una brújula:
si me pierdo me pongo a cantar.
Aprendí a cantar
caminando.
Silbando como los pájaros,
gruñendo como los osos,
rodando cual roca,
rondando cual río.
Estaba como en un sueño
entre nubes y agua,
sobre un llano, y mi espíritu
se mezcló con el barro.
Canté: “no hay fronteras, (1)
sólo caminos y posadas”.
Canté que las pirámides
polvo serán.
Que para cantar
no hacen falta las alhajas:
cualquiera canta
con sólo usar la garganta
y echar el alma a volar.
(1) Silvio Rodríguez canta “Canté que no hay fronteras”.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.