Dos veces te vi, mujer
con una sola bastó
pa’ que yo te conociera,
pa’ te diera mi amor.
Sólo pedí una mirada,
la recuerdo con dolor.
No me gusta resignarme
a recibir lo que den,
necesito lo que es tuyo,
como el agua pa’ beber,
como necesita el ciego
de sus ojos para ver.
Me veo pensando en sueños
en tus manos y en tu pelo,
en tu sonrisa, mujer,
y con ella me desvelo.
Será que te estoy amando,
cuando me duermo te sueño.
Quisiera encontrar tu pecho
y con mis manos poder
darte la tierra y el fuego,
el algarrobo y clavel,
y gritar frente a tu cuerpo:
Te estoy queriendo, mujer.
Pero todas las palabras
son como el aire, señor;
tendré que cantar cien años,
darle a la lluvia un color.
Y ella estará mirando
justito donde no estoy.
Parabién
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
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